Sheila Márquez, modelo, y Leonardo Sbaraglia, actor. Entre los dos suman al año miles de horas de viaje. Márquez ("una belleza de otro planeta", dice el actor argentino) apenas está tres días en Madrid, vive en Nueva York desde hace dos años. Ahora, convertida en una modelo de primera fila, pasa la mayor parte de su tiempo subida en un avión.
Las próximas paradas son Suráfrica y Brasil, las dos para el catálogo de verano de H&M. Sbaraglia, con un pie en Buenos Aires y otro en la capital española, ha logrado un extraño equilibrio entre dos cinematografías de lenguajes diferentes, pero unidas por un idioma común.
MÁRQUEZ (VITORIA, 1985) es hoy la top model española más internacional. Una estudiante de administración de empresas que hace tres años se fue a estudiar inglés a Londres y ya no volvió. Mario Testino la escogió para un reportaje del Vogue británico y a raíz de aquello empezaron a llover los trabajos. Gucci, Balenciaga o el catálogo de Dolce & Gabbana, Sheila Márquez representa a una nueva generación de modelos con vocación de estilistas.
Con su amiga y colega la belga Hanne Gabi prepara un trabajo-test para Steven Gan, de V Magazine:"Me encanta la ropa, las producciones y es una manera de aprovechar todo el trabajo de modelo, todos los contactos que estamos haciendo, para el futuro". Márquez dice que le gusta la moda "arti" y que ella pertenece a una nueva corriente que representa "el futuro" de la moda: modelos conscientes de la moda. "¿Actriz? Leonardo me lo ha preguntado y mi respuesta ha sido un no rotundo. No es que no me guste, es que yo el cine no me lo creo".
Sheila Márquez aprovecha su viaje relámpago para ver a su hermano, que la acompaña de paseo por Madrid. Su madre murió cuando ella tenía 15 años, y su padre, que trabaja en una fábrica en Vitoria, y el hermano, informático, son ahora su familia. "Mis padres son andaluces, vieron mi nombre en una película y les gustó. Mi padre al principio no entendía nada, le parecía que salir en la revista Hola era más importante que hacer la publicidad de Gucci. Pero ahora ya lo va entendiendo. Él me ha dejado aprender de mis errores y lo único que me repite siempre es que no olvide que tengo las puertas abiertas para volver. ¿Los errores? Bueno, algunas locuras. Pero mejor arrepentirse de lo que has hecho que de lo que has dejado de hacer. Me gusta esa filosofía".
La modelo apenas se queja de un trabajo en el que pasas "días y días" sola. "Esto te convierte en alguien solitario, es inevitable. Acabas harta de tantas horas para ti misma, lo peor es que al final te acostumbras y lo que acabas echando de menos es no estar así, sola". El primer piso en el que vivió en Nueva York era un piso "de modelos" ("siete chicas sin madres, al principio no me lo podía creer: ¿dónde me había metido?"), pero ahora se ha mudado a un edificio donde vive sola con vecinas compañeras de trabajo. "Mis mejores amigas viven en el mismo edificio y es divertido". En Manhattan tiene su patinete y allí se puso la semilla de acupuntura que lleva en la oreja. "Es para el estrés, acupuntura china; al presionarla, activas los puntos y te ayuda a combatir la mala circulación de las piernas, a mí se me cargan mucho. También ayuda a evitar los cambios radicales de humor. Soy organizada, muy ordenada, pero me disperso mucho y a veces me cuesta mucho concentrarme, es el cansancio, ahora he aprendido a relajarme y a irme a la cama sin necesidad de tenerlo todo perfecto".
elpais.com 28-12-2008